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Doce recetas de cuchara para combatir el frío

Que no falten los platos de cuchara en nuestra alimentación habitual, con ingredientes económicos y accesibles, con recetas sencillas aunque en algunos casos con necesidad de tiempo para una cocción a fuego lento, pero que están al alcance de todos, de los cocineros noveles y de los más experimentados.

En estos días tan fríos, que parece que han llegado un poco tarde pero con toda la carrerilla que han cogido por el camino, lo que más apetece es disfrutar de platos que además de sabrosos, nos reconforten por dentro y por fuera. Además aceptan todo tipo de alimentos, verduras, legumbres, cereales, pescados, carnes… podemos disfrutar de un plato de cuchara diferente cada día, y parece que se está haciendo, recordemos el tema de la recuperación de platos de cuchara, el aspecto positivo de la crisis.

Pues esta semana el recopilatorio es de Doce recetas de cuchara para combatir el frío y esperamos que le deis uso, que vistáis vuestra mesa y agasajéis a vuestros comensales con algunas de estas propuestas que hemos procurado que sean variadas. Ya sabéis que podéis acceder a la receta pulsando sobre el nombre del plato, e identificar cada uno con la foto superior en el orden habitual, de izquierda a derecha.

Crema de calabaza asada con salvia: Las especias, hierbas aromáticas y un fondo o caldo sabroso, enaltecen la ya deliciosa calabaza asada, una crema que se instala en el recetario habitual tanto en invierno, como en verano, con las calabazas de cada estación y la temperatura que pide el cuerpo.

Sopa de trigo tierno y pollo al jengibre: El trigo tierno es excelente para sopas, tiene una textura muy agradable, con este plato además de disfrutar de una comida reconfortante, estamos tomando un entrante saludable y nutritivo.

Sopa de puerros y nabos con aceite de jengibre: El jengibre aporta frescor, un toque cítrico y un punto picante, según la cantidad que se incluya, beneficiando a los platos cálidos, a los alimentos con grasa… nos gusta el equilibrio gustativo que aporta.

Lentejas con boniato y castañas: Una de nuestras recetas de lentejas preferidas para esta estación, el boniato aporta más dulzor que las patatas, y una agradable textura, igual que las castañas que al guisarse resultan suaves y golosas.

Patatas a la riojana: O patatas con chorizo, un guiso tradicional muy fácil de preparar, sencillo y humilde, pero extremadamente delicioso.

Garbanzos con fondo de cordero: Con los cortes de cordero menos valorados se elabora un caldo o fondo extraordinario, riquísimo para unos garbanzos y para cualquier otra legumbre o cereal.

Guiso de ternera y setas con puré de patata: Un plato de cuchara muy completo, un plato único con una combinación de ingredientes deliciosa, además de accesibles. Un plato ideal para recuperar energía y además disfrutar de la cocina casera.

Marmitako: Otro clásico de la gastronomía española, un plato marinero nutritivo, completo y reconfortante, insistimos en que debería estar en el recetario de cualquier hogar.

Lentejas con carrilleras de cerdo al vino: La receta es muy fácil, y con ingredientes accesibles, pero es necesario hacerla con tiempo, a fuego lento, para disfrutar de una jugosa y tierna carne que enriquece a nuestras humildes lentejas.

Judías negras con setas: Si probáis esta receta de judías en invierno, con algunos de los consejos que os damos, la repetiréis en primavera… e incluso en verano, recuerda que hay que comer legumbres todo el año.

Sopa de atún, cebolla frita y nori: Además de buscar la calidez en un plato de cuchara, también nos gusta disfrutar de recetas originales con nuevas combinaciones de sabores y texturas, con este entrante no se podrá volver a decir que no gusta la sopa de pescado.

Bisque de langostinos: Poco hay que decir para enaltecer un plato como este, un bisque es una delicia, cremoso, suave y es como un extracto de la materia prima, intenso en sabor y aroma.

¡¡Feliz semana!!

 

Fuente: http://www.gastronomiaycia.com/2013/02/11/doce-recetas-de-cuchara-para-combatir-el-frio/

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El plato del buen comer

Para mantener una buena salud y condición física, es necesario cuidar nuestra alimentación, el hecho de llevar una dieta balanceada nos mantendrá alejado de esas incomodas visitas al doctor.

Lamentablemente por nuestro ritmo de vida acelerado y nuestras malas costumbres alimenticias, el comer de manera adecuada es cada vez una tarea muy difícil, sin embargo tampoco es imposible.

Un auxiliar para poder llevar esa alimentación adecuada es el plato del buen comer, que es un esquema alimenticio para la promoción y educación para la salud en materia alimentaria.

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Pero la pregunta es, ¿Cómo integro mi plato del buen comer? ¿Qué alimentos debo incluir?, para esto es este post, para que conozcas como integrarás ese plato, presta atención a lo siguientes grupos de alimentos.

Frutas y Verduras

Este grupo aporta vitaminas, minerales y fibra, estos alimentos deben ocupar el 50% de tu plato.

Un ejemplo de ellos son: las espinacas, nopales, brócoli, zanahoria, aguacate, chile, jitomate, naranja, manzana, fresa, melón y papaya, entre otros.

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Cereales y Tuberculos

Son la principal fuente de la energía que el organismo utiliza para realizar sus actividades diarias, por lo que su consumo es fundamental para el buen funcionamiento orgánico.

Se trata de alimentos como papa y camote, además de pan, pasta, galletas y granos (maíz, trigo, avena o arroz), mismos que de preferencia deben consumirse con cascarilla (integrales). Deben incluirse en la dieta diaria en cantidad suficiente, es decir, 3 ó 4 raciones en promedio (cada ración consta de dos tortillas, una rebanada o pieza mediana de pan, 3/4 de taza de cereal para desayuno con fibra o media taza de papa).

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Leguminosas y productos de origen animal

Son las que aportan las proteínas. De las leguminosas, en específico, su consumo se recomienda dos veces por semana. Mientras que los de origen animal aportan grasa saturada, razón por la cual se debe limitar su consumo a una cuarta parte del plato.

En este grupo se incluye la leche y sus derivados, carne, pollo, pescado y huevo, además de frijol, haba, lenteja o garbanzo. Nos dan proteínas, vitaminas y minerales, y se deben incluir aproximadamente 3 raciones por día (cada una de 100 gramos de carne, 120 de pescado o 3/4 de taza de legumbres).

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Ahora que ya conoces los grupos de alimentos, es necesario que los combines, es decir que a la hora de comer incluyas alimentos de los tres grupos, pero añade la mayor variedad posible de frutas y verduras, de preferencia crudas y con cáscara, ya que así garantizamos mayor diversidad de nutrientes.

 

Fuente: http://buenprovecho.mx/blog/como-integro-mi-plato-del-buen-comer/

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Consejos para conservar las frutas y verduras frescas

Cómo conservar las verduras frescas más tiempo

Consejos y trucos para conservar las verduras frescas más tiempo, guardando cada una de ellas de la forma más conveniente.

Si se guarda cada verdura de la forma que más le conviene, aumentará su periodo de conservación y frescura.

En primer término es importante recordar que no se deben lavar las verduras antes de meterlas en el frigorífico, sino justo antes de consumirlas. Si se guardan las verduras húmedas, será más fácil que se hechen a perder.

Cómo prolongar el tiempo de conservación de las verduras y mantener su frescura:

Judías verdesJudías verdes
Las judías verdes se pueden hervir en agua durante 7-8 minutos y escurrirlas bien. A continuación se congelan en bolsas aptas para el congelador. Si se opta por el frigorífico, se guardarán dentro de una bolsa de plástico perforada.

Berenjenas y calabacinesBerenjenas 
Se deben colocar en la parte más baja de la nevera extendidas, sin que queden amontonadas. De este modo se conservarán bien durante una semana aproximadamente. No se deben envolver en papel ni plástico, ya que impide su respiración. Conviene mantener las berenjenas lo más aisladas posibles, ya que reaccionan con el gas etileno que producen otras verduras y frutas.

CalabacinesCalabacines
Los calabacines se conservan bien en el cajón de las verduras del frigorífico, donde conviene que la temperatura no sea inferior a los 10ºC. De este modo, el calabacín se mantiene en buenas condiciones durante aproximadamente 3 semanas. Se debe mantener separado de frutas y tomates, ya que es sensible al etileno que desprenden y puede llegar a alterarse con rapidez. También se puede congelar, previamente blanqueado, y prolongar así su conservación.

Verduras de hoja verde (lechuga, espinacas...)Verduras de hoja verde (lechuga, espinacas…)
Las verduras de hoja verde se guardan en bolsas de plástico o envueltas en papel de celofán en la parte más fría del frigorífico, sin que quede una gota de agua entre las hojas, pues en caso contrario terminarán pudriéndose. De esta forma la bolsa creará un ambiente húmedo como para conservar la humedad natural y durarán unas 2 semanas.

Verduras de raíz (zanahorias, remolacha, nabos...)Verduras de raíz (zanahorias, remolacha, nabos…)
En primer lugar, se cortan las hojas de los extremos para que no extraigan la humedad de la raíz. Después, se colocan las verduras en bolsas de plástico con agujeros, de modo que permitan que el aire circule dentro de la bolsa pero sin dejar que se pierda mucha humedad. Se pueden conservar en la parte baja del frigorífico hasta 2 semanas.

Coles (coliflor, brécol, coles de Bruselas)Coles (coliflor, brócoli, coles de Bruselas)
La mejor forma de guardar las coles es en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas, ya que se conservarán hasta 5 días.

TomatesTomates
Si no están totalmente maduros, se deben dejar a temperatura ambiente y sin exponer a la luz solar. De esta forma van a adquirir su punto óptimo de maduración y conservarán mejor su sabor. Solo si están muy maduros deben guardarse en el frigorífico, pero no más de 2-3 días.

Ajos y cebollasAjos y cebollas
Los ajos y cebollas se deben conservar fuera del frigorífico, en un lugar fresco, sin humedad y alejado de la luz. Las cebollas se guardarán en el frigorífico cuando hayan sido cortadas, bien envueltas en plástico.

PimientosPimientos
Es conveniente guardar los pimientos dentro del frigorífico, envueltos en plástico. De este modo, se conservarán durante 15 días. También pueden congelarse. Para ello, se deben pasar unos 3 minutos por agua hirviendo en el caso de que tengan la piel dura, para evitar que ésta se endurezca aún más con la congelación. Una vez asados y pelados también admiten perfectamente la congelación.

Patatas y boniatosPatatas y boniatos
Las patatas se deben guardar a temperatura ambiente fresca y en un lugar oscuro, alejado de la luz. Se pueden poner en una bolsa de papel, de modo que se conservarán así durante varias semanas o incluso un mes. En el caso de los boniatos, se guardarán del mismo modo, aunque sólo durarán frescos alrededor de 7 días.

Fuente: http://static.hogarutil.com/

Afrutas-y-verduras-6spectos básicos sobre la congelación

– La congelación puede mantener la calidad, pero no mejorarla, así que congela siempre alimentos de calidad.

– Para evitar que el aire entre en contacto con la comida, o que se escape la hidratación abre y cierra rápidamente el congelador. Decide antes lo que vas a sacar, porque hay alimentos que pueden secarse o tu congelador formar escarcha.

– Congela los alimentos lo antes que puedas porque así minimizarás el tamaño de los cristales de hielo que se formarán, y así la comida tendrá menos daños.

– Las comidas preparadas tienen que estar poco hechas cuando las vayas a congelar si tras descongelarlas hay que cocinarlas. De esta forma cuando las calientes estarán como recién hechas.

– Mete a congelar sólo la cantidad de comida que se congelará en unas 24 horas (normalmente de 900 a 1350 gramos).

– Si se puede cortar en porciones, congélalo ya cortado, así no tendrás que descongelar la pieza entera cuando quieras coger sólo un trozo.

– Etiqueta la comida para que sepas cuándo la congelaste.

 

¿Cómo congelar verduras?

La mayoría de las verduras se congelan bastante bien y aguantan varios

meses. Siempre que sea posible congela las más jóvenes y tiernas.

Preparación:

1. Lava las verduras para quitar toda la suciedad

2. Pélalas y límpialas de hojas, tallos y raíces

3. Córtalas en trozos

Blanquear

Algunas verduras contienen enzimas que les hacen perder el color y sabor cuando se congelan. Blanquear las verduras es ponerlas unos segundos en agua hirviendo, y así evitas que actúen esas enzimas.

Para blanquear verduras pon una cacerola con agua hirviendo al lado de un bol de agua helada. Con una espumadera pon unas pocas verduras en el agua hirviendo unos minutos, y después pásalas al agua helada (para que dejen de hacerse). Sécalas y apártalas, y sigue el mismo proceso con el resto.

Los tiempos pueden variar, así que aquí tienes los tiempos de blanqueado que recomiendo para las verduras más comunes:

Espárragos: Lávalos y agrúpalos por tamaños. Corta los tallos duros. Blanquéalos 2-3 minutos.

Judías verdes: Lávalas, corta las puntas, córtalas en trozos si quieres y blanquéalas 2-3 minutos.

Remolacha: La remolacha es mejor cocerla 30 minutos antes de congelarla. Eso sí, congélala cortada en rodajas o en cubos.

Broccoli: Lávalo, quita las hojas, córtalo en trozos y blanquéalo 3 minutos.

Coles de Bruselas: Lávalas, quita las hojas de fuera y blanquéalas de 4 a 5 minutos.

Champiñones y setas: Quita los pies y la tierra, lávalos bien, sécalos con papel de cocina y no es necesario que los blanquees para congelarlos.

Repollo: Lávalo, quita las hojas exteriores, y si la picas o cortas sólo necesita 1 minuto. Las hojas enteras necesitan 3-4 minutos.

Zanahorias: Lávalas, pélalas y corta los extremos. Córtalas como quieras y blanquéalas 2 minutos (si son muy grandes, 5 minutos).

Coliflor: Quita las hojas, divídela en ramilletes y blanquéala 6 minutos con 1 cucharadita de vinagre en el agua.

Mazorca de maíz: Retira todas las hojas e impurezas y blanquéalas 8 minutos. Mete cada una en film transparente o una bolsa de congelación.

Berenjena: lávala, pélala y córtala en rodajas o lonchas gruesas. Blanquéala 4 minutos con 1 cucharada de ácido cítrico o zumo de limón.

Especias: Lávalas, quita las hojas feas y no es necesario blanquearlas excepto la albahaca, que necesita 1 minuto. Congela las especias en una bandeja o en papel de horno.

Una vez tengas todas las verduras blanqueadas y frías, mételas en recipientes de plástico (tupperware) o bolsas de congelación.

Escribe con un rotulador indeleble la fecha en que las congelas. Te duran en el congelador de 3 a 6 meses.

¿Y cómo cocino después  con verduras congeladas?

Pues como con las frescas. No hace falta que las descongeles antes de añadirlas a tus comidas, pero algunas serán más fáciles de manejar si las descongelas primero, como las hojas de col o las espinacas.

Para hervir verduras coongeladas usa 1/2 taza de agua por cada 2 de verduras. También puedes hacerlas al horno, al microondas o al vapor.

¿Cómo congelar frutas?

Dependiendo de la fruta se trata de una forma o de otra, pero debes tener en cuenta siempre que:

– Las moras, fresas y frambuesas hay que congelarlas recién compradas, pero las manzanas, melocotones y ciruelas tendrán que esperar unos días.

– Las frutas pequeñas (como las cerezas) se pueden congelar en bandejas para usarlas después en ensaladas, bebidas y aliños.

– La mayoría de las frutas aguantan congeladas de 8 a 12 meses. Los cítricos y los zumos sólo de 4 a 6 meses.

Fuente: http://www.labioguia.com/
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Nutrición a todo color

Los alimentos blancos reducen las probabilidades de contraer cáncer y enfermedades del corazón, y disminuyen los niveles de colesterol. El apio tiene minerales como el sodio que ayuda a mantener las articulaciones saludables. El selenio, contenido en las setas, ayuda a prevenir el cáncer y mantiene el cuerpo en equillibrio.Todaslas frutas y verduras de color blanco con verde ayudan a mantener los niveles bajos de colesterol , así como un corazón sano.

La vitamina K en los alimentos verdes ayuda con la visión y con el mantenimiento de huesos y dientes fuertes. Algunos de los vegetales verdes amarillentos tienen los carotenoides luteína y zeaxantina, que ayudan a prevenir cataratas y enfermedades de los ojos, así como la osteoporosis.
Estos alimentos tienen el sulforafano e índoles fitoquímicos, que ambos ayudan a prevenir cáncer. Son también buenos para el sistema circulatorio y tienen buena vitamina B y minerales.

Las frutas y verduras con colores azul, índigo y violeta tienen excelentes propiedades antienvejecimiento. Estos alimentos tienen un montón de antioxidantes, especialmente antocianinas y compuestos fenólicos. Son también muy ricos en vitamina C.
Cualquier alimento en esta categoría ayudará a mejorar la circulación y prevenir los coágulos sanguíneos, por lo que son ideales para el corazón y puede ayudar a prevenir enfermedades del coronarias. Son conocidos para ayudar a la función de la memoria y la salud del tracto urinario y para reducir el daño por radicales libres.

Estos alimentos de color naranja nos da la cantidad adecuada de potasio y vitamina A, que mantiene a nuestros ojos y piel sana, y protege contra las infecciones. También son conocidos para estimular el sistema inmune debido al alto contenido de vitamina C en muchos de ellos. Los carotenoides son los fitoquímicos en los alimentos de color naranja, y ellos son los que dan a los alimentos su color. Los carotenoides reparan el ADN y ayudan a prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón, así como el fortalecimiento de nuestra visión.

Las frutas y verduras de color rojo son muy ricos en vitamina C, que ayuda a estimular la renovación celular en el cuerpo.
Los fitoquímicos en los alimentos de color rojo son los caroenoides y antoncianinas. Uno de los carotenoides más abunadantes en el licopeno. El licopeno ayuda a reducir el daño de los radicales libres en nuestro cuerpo y también previene las enfermedades del corazón, cáncer, problemas de próstata, y reduce el daño en la piel causado por el sol. Estos alimentos auidan a la función de la memoria, el tracto urinario, y hace que nuestro corazón se mantenga sano.

Los alimentos amarillos son ricos en antioxidantes  como la vitamina C. La vitamina C mantiene los dientes y las encías saludables, ayuda a curar las heridas, mejora las membranas mucosas (como cuando tenemos resfriados), ayuda a absorber el hierro, previene la inflamación, mejora la circulación, y por lo tanto evita enfermedades del corazón. Algunos de estos, los más oscuros, tienen los mismos beneficios para la salud que nos dan los alimentos de color naranja.